Alejandro Vacaro

Mirar como usuario.
Pensar como analista.

Soy Alejandro, Analista Funcional. Pasé de usar la tecnología como herramienta a formar parte del equipo que la construye. Hoy esa experiencia me ayuda a entender mejor qué necesita quien está del otro lado.

Ser un outsider en tecnología terminó siendo mi mejor ventaja competitiva.

Alejandro Vacaro
ANÁLISIS FUNCIONAL · OPTIMIZACIÓN DE PROCESOS · CONECTAR NEGOCIO Y TECNOLOGÍA · TRANSFORMACIÓN DIGITAL · DATA ANALYTICS PROFESSIONAL · HACER QUE LAS PARTES SE ENTIENDAN · BUSINESS ANALYSIS · AUTOMATIZACIÓN DE PROCESOS · TRADUCIR NECESIDADES EN SOLUCIONES · MEJORA CONTINUA · SOLUCIONES TECNOLÓGICAS · ENTENDER ANTES DE RESOLVER ·

Conóceme.

Antes de llegar hasta acá pasaron muchas cosas. Si querés conocer un poco más a la persona detrás de todo esto, te invito a seguir leyendo y descubrir mi lado más humano.

Alejandro Vacaro - Historia personal

Nací en Paysandú, en el año '93.
En un hogar donde el dinero rara vez alcanzaba hasta fin de mes.

Fui el menor de tres hermanos, el típico "niño bueno"
tímido, callado y buen alumno.

Pero eso no te salva en los recreos.
Los niños saben muy bien cómo ser crueles, y a mí me hicieron pagar caro por ser distinto.
O como preferían llamarme “puto”.

En mi juventud y con una situación económica cada vez más crítica, empecé a trabajar de lo que viniera.
Trabajé en un super, en una iglesia, supe ser empleado público y hasta profe en un gimnasio.
Llegué a tener cuatro trabajos al mismo tiempo y me gané un burnout for export.

A los 22 años, después de atravesar una profunda depresión, me puse un objetivo.
Ahorrar todo lo que pudiera, subirme a un avión por primera vez, cruzar el Atlántico y conocer el viejo continente.

Me pasé un año entero juntando peso por peso.
y lo logré.

Pero a la vida a veces le gusta hacer bromas bastante pesadas.
Y una semana antes de subirme a ese avión, se llevó repentinamente a mi padre.

Ese viaje me partió al medio.
Por lo que me había costado llegar hasta ahí.
Por el sueño que significaba.
Y por el dolor inmenso de haber enterrado a mi viejo hacía apenas unos días.

Pero toda esa mezcla de emociones me dio un empujón tremendo.
Volví con la idea clara de enfrentar mis miedos, dejar todo atrás e irme a otra ciudad a perseguir mi meta de entrar a la universidad.

A los 24 conseguí un trabajo en una administradora de fondos, vendí lo poco que tenía y me vine a Montevideo.
Los primeros meses dormía en el altillo de la casa de un amigo, en un colchón prestado.

Comencé la carrera de Contador Público. Algo que quería ser desde muy chico.
Si te soy sincero, no tengo ni idea por qué.

Las computadoras me llamaban la atención desde siempre, me encantaban, pero yo miraba el mundo informático y pensaba: "Esto no es para mí, no me da el bocho".

Llegó el 2020. Y todos sabemos lo que pasó.
Para esa época yo ya vivía solo, teletrabajaba e intentaba salvar materias en una facultad a la que le costó bastante adaptarse a esa realidad.

Encerrado y con tiempo de sobra, me puse a explorar internet con la misma curiosidad que cuando tuve mi primera computadora.
Así llegué a un curso gratuito de programación desde cero.

Dije: "Vamos a probar, total... ¿qué es lo peor que puede pasar?
¿Que me termine gustando más programar que la carrera que estoy cursando?".
Adiviná.

Y sí. Tuve una crisis existencial y de identidad tremenda. ¡Si hasta me había reservado una dirección de correo electrónico con el prefijo "Cr."!

Así que tuve que mandar al armario a mi "yo contador" para dejar salir a mi "yo programador".
Fue una aventura de tres años aprendiendo lenguajes, librerías y conceptos que jamás pensé que mi cabeza iba a entender.

Cuando por fin superé la crisis existencial, llegó la laboral.
No me quedé sin trabajo, pero mis intereses ya no tenían nada que ver con mis tareas. Ese puesto lo había conseguido mi "yo contador", y yo ya estaba en otra.

Ahí empezó un plan de reconversión. Tuve la oportunidad de liderar un proyecto de transformación digital dentro de mi área, y gracias a eso, tiempo después, me llegó la propuesta para pasarme al equipo de desarrollo.
Una oferta que me costó muchísimo aceptar (espero que se entienda la ironía).

Pero como buen geminiano, no me iba a conformar solo con esto.
A pesar de todo lo que aprendí en estos años, todavía me falta el check de tener "el cartoncito".
Así que un día decidí volver a tocar las puertas de la facultad y retomar la carrera que había dejado.

Hoy por hoy, mi día a día se divide en unas cuantas cosas: trabajo como Analista Funcional, estudio por mi cuenta para mantener actualizados mis skills de tecnología, continúo con la carrera, y crío a un labrador que un buen día apareció por sorpresa en mi vida.
Pero esa historia se merece su propio relato, y la dejaré para otro momento.

Mi definición de felicidad

Un mate recién hecho, un rato en silencio, la compañía de mi labrador y un buen atardecer al aire libre. Amo.

“De lechero a ejecutivo, quién lo diría”

Me lo dijeron cuando renuncié a mi primer trabajo. En ese momento me chocó; hoy me causa gracia. Terminó siendo una especie de spoiler de todo lo que vendría después.

Sí, soy ese tipo de persona

Soy obsesivo con la limpieza y el orden. Casa, escritorio de la compu, escritorio de la oficina: todo. Si un sábado de noche no me encuentran, hay una posibilidad bastante real de que esté lavando el piso de mi apartamento.

“Vos siempre cambiando, ya no cambiás más”

Mis gustos musicales envejecieron, mutaron y se contradijeron conmigo. Pasé por reggaetón, cumbia, pop, folklore, rock y ahora estoy en una etapa bastante… electrónica.

Opinión impopular

Las aceitunas, el pescado y el vino son un asco. Sí, las tres. Bueno, no puedo ser perfecto… ¿o sí?

La frase que mejor me describe

“El plot twist como estrategia de vida”

Mi experiencia.

Mi recorrido profesional fue algo sinuoso y, por momentos, caótico. Pero cada puesto, cada tarea y cada cambio de rumbo me dejó herramientas y puntos de vista distintos. Hoy ese blend es parte de lo que me distingue y de lo que más valoro de mi forma de trabajar: aportar soluciones con una impronta propia, construida desde la experiencia.

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mar. 2012 – nov. 2012
set. 2011 – mar. 2012

Mi formación.

Mi formación fue evolucionando conmigo. A medida que fui creciendo, también cambiaron mis intereses y las cosas que despertaban mi curiosidad. Decidí no ignorar esos impulsos, sino seguirlos. Por eso mi recorrido académico combina disciplinas distintas que hoy forman parte de mi manera de ver el mundo, de pensar y, sobre todo, de actuar.

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No voy a negar que me sorprende que sigas acá y no hayas salido corriendo. ¡Pero me alegra que te haya dado curiosidad conocerme un poco más! Si querés, contactame por cualquiera de mis medios así yo también puedo conocerte a vos.

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